De juguetes baratos y demas yerbas

7 enero 2008 - 15 comentarios

Cuando era chico me divertía principalmente con 3 cosas: la primera era el arbol del patio de casa, una especie de pino del que nunca supe la especie, valga la redundancia. Pero en definitiva era como un pino, alto unos 25 mts. y no se si no me quedo corto. Lo se porque de hecho cuando hace poco mis viejos lo sacaron (antes que éste sacara a la casa del terreno) el primer jardinero que hizo el intento se ve que lo midio a ojo, cobro el anticipo, empezo a laburar, se dio cuenta que se habia equivocado y sus ultimas palabras fueron “ya vuelvo, doña”. Los segundos aventureros que se dieron a la tarea ya eran un equipo bien equipado, y para cuando terminaron con la motosierra, el suelo del patio era un triste cementerio de ramas, troncos, nidos de paloma y otras menudencias similares. En ese árbol pasé incontables tardes con el gordo jugando a que era nuestro “lobo del aire” (que para aquellos de menos de 25 era una serie de televisión muy popular en que la estrella era un helicóptero de la gran siete). Recuerdo que habíamos puesto dos almohadones para simular los asientos, y cada una de las ramitas y ojitas eran botones, palancas, mandos, armas y etc, etc. La “cabina” quedaba como a unos 10 mts. del suelo, subiendo por unos intrincados “corredores” de ramas ásperas y peligrosas. Pero por alguna razón, mi vieja no tenía miedo de que me cayera y me quebrara en 17 partes distintas, se ve que antes se preocupaba menos y se disfrutaba más. La cuestión es que también teníamos dos armas de plástico, para cuando debíamos bajar del chopper a hacer “misiones de reconocimiento”, y por si se cruzaba algún “enemigo” con el que había que trabarse en combate. Con el gordo nos quedábamos hasta que se hacía de noche, momento en el que por falta de iluminación, fingíamos el final de la misión y como rudos soldados nos íbamos a tomar la leche chocolatada con alfajores tatín.

El segundo gran entretenimiento, se trataba de una gran ciudad que ocupaba todo el garage de casa, dibujada en el reverso de planos viejos que mi viejo ya no usaba. Mi hermano mayor, diseñador de autos a tiempo parcial, se habia dibujado unas cuantas manzanas en la que cada uno de los 3 hermanos teniamos una casa de las del cerro, ponéle, y con los autitos de plástico jugábamos a que íbamos y veníamos y hacíamos negocio, que por cierto el que siempre tenía plata era mi hermano del medio que resultó siendo contador, mirá vos. En ese entonces el tenía la concesionaria de autos y nos vendía los autos que nosotros veíamos en un juego de cartas de autos que teníamos, y nos cobraba caro el guacho, aparte de tener una clausula de cambio periódico por la que teníamos que cambiar sí o sí el auto por otro más caro. Para cuando nos cansábamos solo había que enrollar el plano-ciudad y listo. La vieja chocha porque era un entetenimiento seguro y sin suciedad, todo lo opuesto a lo que contaba sobre el árbol-lobo del aire.

Mi tercer gran entretenimiento fué mi bicicleta. Tuve 3. La primera, en la que aprendía a fuerza de golpes a andar era una común rodado 20, que me la trajo el niñito Dios (Sí, lease bien que dije niñito Dios, ni papá Noel ni Santa Clós, ni nada de esas campañas marketineras de gaseosas importadas) era azul brillante con detalles en blanco. Relucía que te dejaba ciego. Muchos años más tarde, por no decir hace poquísimo tiempo, ya grandote boludo me enteré que en realidad el niñito Dios andaba medio corto de guita, se ve que era Argentino en plena época de los inflacionarios años 80; y en vez de traerme una bici Okm se tomó la molestia de reciclar la vieja bicicleta de mi hermano (como cuidaba el medio ambiente la pucha!) y la cepilló, pintó, cambio cubiertas, manivelas, asiento, freno, etc, etc!! que capo! y me trajo una bici totalmente renovada que para mí fue el primer sinónimo de la palabra libertad. Para cuando terminé con esa bicicleta, unos cuantos años y miles de moretones más tarde, de azul brillante le quedaba el recuerdo nomás, el herrumbre se había apoderado ya del 98.2 % de la bici, había perdido los guardabarros, la gomas estaban mas lisas que la cabeza de Ronnie Arias, los ojos de gato ya no estaban, y los frenos había dejado su lugar al clásico sistema de zapatilla-horquilla, que me costó tantas zuelas como sopapos. Ya mi segunda bici fue otra cosa: también heredada pero en “blanco”, ya estaba grandecito para creer en el niñito Dios reciclador. Era una de esas bicis que parecían una moto, con tanque de nafta de plástico, amortiguadores delanteros y traseros, asiento bananero y freno contra-pedal. Esta bici-moto pesaba como una moto y andaba como una bici. Se podía bajar del cordón sin problemas gracias a la suspensión y para agarrar velocidad te hacía falta los cuadriceps de Roberto Carlos. Una vuelta nos subimos 6 amigos y empezamos a dar vueltas, esto es tan cierto que le pueden preguntar a cualquier perro del barrio. Lo mejor de esta bici era saltar los montículos de tierra que hubo en mi barrio durante mucho tiempo mientras se contruyeron las cloacas. Y lo más gracioso le pasó una vez a mi hermano que haciendo gala de buen conductor se lanzó a toda carrera a saltar la zanja de la cloaca y cuando la rueda delantera se despego del suelo, la suspensión se desprendió de la horquilla y allá fue con rueda y todo, para la sorpresa de mi hermano que terminó clavándose de guampa en la lomada de tierra, y frenando al fondo de la zanja tapado en tierra y la bici encima de la espalda. Y para rematar se tuvo que bancar el zamarreo de mi vieja que lejos de preocuparse por su salud, lo trajo a los gritos de la oreja por haberse ensuciado un buzo blanco recién lavado!

Así fue como tanto solo, con mis hermanos o con mi mejor amigo, pasé todas las tardes de mi niñez con algo para hacer, sin hacerle gastar mucho a mis viejos, pero con tantos pero tantos recuerdos que no alcanza este blog para contar.

El encargo

28 noviembre 2007 - 4 comentarios

El Centro Comercial había quedado en penumbra. Horas más tarde los noticieros locales anunciarían el raro incidente devenido en catástrofe. Para cuando las luces de emergencia se encendieron, el charco de sangre había comenzado a mojar el calzado de quienes estuvieran alrededor de él. Esas personas de inmaculados trajes negros y lentes al tono, cuya tarea principal habría sido impedir que aquello sucediera. Ni siquiera se había escuchado el desplomarse del cuerpo.            

Jamás hubiera sido posible en el imaginario público, que tal situación hubiera de acontecer en una localidad apenas convertida en ciudad un par de décadas atrás. El auge del turismo la había hecho crecer de manera impensada, y los edificios de gran altura habían surcado el panorama en el transcurso de pocos años. Nadie hubiera pensado que esa antes pequeña ciudad,   iba ser el centro de atención de países enteros. Lo que se genero después de aquello, fue solo una seguidilla de comentarios y suposiciones, que intentaran determinar como había sucedido y cual había sido el comienzo de tal atrocidad. Ni siquiera habría de quedar en claro la razón exacta por la que él se encontrara en ese lugar a esa hora. Lo que si fue cierto fue la ambigüedad de reacciones. Muchas personas, quizás demasiadas, se habían alegrado cuando la noticia salio al aire en todos los rincones del mundo. Aquellos que le lloraban no alcanzaban a comprender esta sensación de algarabía. Algunos quizás no le dieron relevancia. Las culpas y los informes oficiales apuntaron en demasiadas direcciones. El culpable jamás seria encontrado. En realidad, solo habría un acusado para calmar la ira y el deseo de venganza de las masas. Al igual que siempre.

Luego se hablaría de que la sensación publica general era que ese momento llegaría tarde o temprano. Que había razones de sobra para que hubiera muchos grupos radicales que se adjudicaran la autoría del hecho. Por cada rincón se mencionaba que era solo una cuestión de tiempo, y de que alguien tuviera el coraje suficiente para enfrentar las consecuencias. Algunos pensaban que esto significaría el libre albedrío, al fin, de todas las naciones. Otros solo lo verían como el principio del libertinaje que acabaría por denigrar la tan ansiada democracia mundial. Ya no seria el “sistema perfecto” de gobierno. Lo realmente importante fue que el acontecimiento, un aparente desperfecto eléctrico menor, cambiaria el futuro del planeta. Una noticia que solo hubiera trascendido en un par de líneas del periódico local, habría de cruzar fronteras y ocupar suplementos completos. Tan solo una persona, o tal vez el destino de dos, el ejecutor y su victima. Dos personas disímiles hasta en el más mínimo detalle. Un don nadie y el dueño del mundo.

El presidente había muerto. Era el comienzo del fin para el imperio.

Como te lo digo

29 octubre 2007 - 7 comentarios

– Me fijé en los turnos de la semana que viene y no está mi nombre – Me dice Karina.

Un escalofrío me corre por la espalda, llegó el momento que no estaba esperando. Pero es viernes, y las malas noticias se dan los viernes.

– Vení conmigo que necesito hablar con vos – le digo.

Karina me sigue hasta la salita contigua a la oficina, callada, aunque me parece sentir su respiración en la nuca. Abro la puerta y entro primero, estoy juntando coraje para decírselo.

– Pasá y tomá asiento. Bueno Karina, creéme que no es la parte que más me gusta de mi trabajo pero es mi obligación informarte….

– Qué? no trabajo más…? – me interrumpe. Su voz a esta altura ya se quebró y sus ojos empezaron a humedecerse como cuando escuchamos el himno en un mundial de fútbol, sólo que para mal.

– Sí – le digo – Me dijeron que lamentablemente no pudiste intregrarte del todo a la forma de trabajo de la empresa, no tuviste muy buen trato para con tus compañeros y bueno, no te ajustaste del todo al perfil que necesitamos…. – ensayo estas palabras como si las hubiera dicho toda la vida, aunque en rigor de verdad, me toca hacerlo por primera vez.

– Pero si yo siempre hice lo que me dijeron, incluso cuando no supe algo pregunté y….. – intenta demostrarme lo equivocado que estoy, aun cuando sabe que soy solo el mensajero de la terrible noticia.

– Sí – le digo – sinceramente no sé que puedo decirte, solo lo que me comentó tu supervisor, que hacías las cosas en un modo distinto, propio y no como se te enseñó. – Cuido mis palabras, mido la forma de decirle lo que me veo obligado intentanto por todos los medios no herir sus ya congestionados sentimientos.

– Y ahorá que hago? – balbucea – Yo no puedo estar sin trabajar…. – En este punto la humedad de sus ojos se transformaron ya en gotas cristalinas que descienden por sus mejillas lentamente. La puta que difícil es mirar a los ojos a una persona que llora.

– No, Karina, quedate tranquila. Lo que hacemos en estos casos es avisarle a la gente de la consultora que haga lo posible por rehubicarte en otra empresa. Les decimos que simplemente no te adaptaste a nuestra  (enfatizo esta palabra) forma de trabajo. Pero no les damos malas referencias ni mucho menos. Ellos seguro te consiguen otro trabajo, siempre lo hacen. – Intento sonar lo más confiable posible, lo que le digo es verdad pero lógicamente ella no me escucha, por su cabeza solo resuena el eco de las palabras “no trabajo más…”

Me mira impotente, como pidiendo explicación, sin entender del todo.

– Seguro que algo sale – repito – sólo te puedo dar como consejo que siempre seas proactiva, preguntes si estás haciendo bien las cosas, qué podes mejorar, como podes ayudar….

– Gracias – me dice, pero se que no lo siente.

A veces, mi trabajo es una mierda

Quiero

29 octubre 2007 - 12 comentarios

Seré solo yo? no lo sé a ciencia cierta. Pero estas son algunas de las cosas que deseo que alguna vez sucedan:

  • Ir por el carril en que no haya embotellamiento
  • Una hamburguesa como la que aparece en la foto de promocion
  • Ganar un sorteo de ALGO (hasta de una revista vieja, lo que sea!)
  • Votar al candidato que SI salga electo
  • Agarrar al mosquito que me zumba el oído en el preciso instante que estoy por quedarme dormido
  • Que el auto falle en el mecanico igual que me falla a mi el resto del tiempo
  • Que las semillas del pururú no se me incrusten entre los dientes
  • Que la garrafa del gas no se acabe cuando me estoy duchando
  • Que el amigo del amigo del amigo de mi amigo de tu amigo del amigo en verdad exista
  • Que en la entrada de un boliche me digan “Que haces! pasá por aca….!”
  • Que el coyote agarre al correcaminos y lo cocine en la parrilla a fuego lento
  • Que el lunes haya amenaza de bomba en la empresa
  • Que el diario no me manche los dedos
  • Que el cajero automatico me entregue más dinero por error
  • Que la ropa que me queda justa no se encoja, y la que me quede grande no se estire
  • Que cuando esté apurado no pise un charco, o un sorete de perro, o me cruce con un conocido muy pesado, o con tres señoras que ocupan toda la vereda y caminan arrastrando los pies
  • Que el tachero no me hable
  • Que no llueva el dia inmediato posterior a que lave el auto
  • Que la maquina de gaseosas largue la que elegi
  • Que la moneda que se me cayo no se mande por la rejilla del resumidero
  • Encontrar al primer intento una direccion
  • Que el dedo chiquito del pie no se engache en todas las patas de las sillas y afines
  • Que la abrochadora no se quede sin ganchos cuando estoy por poner el ultimo
  • Que Word haga lo que le estoy diciendo
  • Que no se corte la luz un nanosegundo antes de oprimir “guardar”
  • Acordarme del alt + indicado para cada tecla que el teclado no tiene.
  • Que la paloma cague unos centimetros más a la izquierda de mi auto
  • Que el jabon en polvo saque la mancha de aceite
  • Que las cucarachas no se coman el veneno como postre de frutillas y sobrevivan
  • Que la cucharita caiga con la curva para abajo cuando el agua del pico cae hirviendo
  • Que el ultimo tornillo afloje, luego de sacar los otros 32
  • Que cuando pase por caja salga mas barato de lo que decia en el exhibidor

Seguramente habra una segunda parte de este post.

  • Que las segundas partes sean mejores que las primeras

Sugerencias bienvenidas.

Carta desde el menos acá

9 septiembre 2007 - 14 comentarios

Ayer visité a tu esposa. Creeme que te extraña. Por quichinienta vez me contó la historia de como se conocieron. De aquella vez que en morteros hubo un baile, que ella había ido con sus amigas y sus respectivas madres, como se estilaba en la epoca. Se ve que en 1942 no existía la confianza para con las hijas, o tal vez simplemente estaba mal visto, no sé. Me contó paradojicamente que ahora es mejor, que la libertad es buena, mirá vos, la Olga hablando de libertad de la mujer en pleno siglo 21.

Me contó que un un rubio de ojos celestes “muy buen mozo” se le acercó y muy educadamente le pidió que le concediera esa pieza (de baile, supuse), ante la crítica mirada de la nona. Me contó que eras un joven muy amable, atento, correcto y educado. Me contó que vos sabías muy bien quien era ella, porque pasaba todos los días por el frente de la fabrica donde dejaste gran parte de tu juventud. Me contó que días más tarde vos comentarías que ella te gustaba pero que tenía “pretendiente”, y claro, esas cosas antes no se hacían, patearle el asado a alguien no era de caballero.

Ella tenía apenas 17 años, pero como los de antes, al igual que sucede con el dinero cuando hay inflación, no es lo mismo los 17 de1942 que los 17 del siglo 21. Me contó que finalmente hubo otro baile en el que nuevamente te animaste a pedirle que bailara con vos. Me contó que con el paso de los días comenzaste finalmente a visitarla, que llegaste a “las casas”. Que don Boggio te había conocido y le había dado el consentimiento a la Olga para que te siguiera viendo. Que apenas un par de años despues estaría casada con vos y embarazada del Luis. Que a pesar de tener solo 19 años (de los de antes) era madre porque vos “ya estabas establecido”, lo que significaba que a tus 31 años estabas en edad de ser papá.

Y que 37 años más tarde nacería yo.

Aun recuerdo, Juan, como habías fabricado un asientito de madera que se colocaba en el caño del medio de tu bicicleta verde, con la que nos llevabas a pasear a mí y a mis hermanos. Recuerdo tu R12 naranja inmaculado, que habías recibido como obsequio de la fabrica cuando te jubilaste por todo el esfuerzo a través de los años (un auto! como cambiaron las cosas..). Aun recuerdo que de pequeño soñaba con manejar ese R12 que por capricho del destino nunca iba a poder. Aun recuerdo como me arreglabas mis juguetes en tu pequeño taller de la piecita del fondo, en donde tus incansables manos de laburante se daban maña para que mis lágrimas derramadas por un juguete roto, se transformaran en sonrisa interminables cuando volvía a funcionar. Aun recuerdo como me enseñaste a usar el taladro manual, a pura manijita!, y el sacabocado para hacer agujeros en el cuero, y el serrucho, el martillo, la lijadora y otras tantas cosas que aun hoy tenemos guardadas por ahí. Aun recuerdo cuando con tus habilidosas manos decoraste con una “chimenea de piedra” el calefactor de casa, porque los albañiles habían destrozado la pared sin reparo.

Te fuiste demasiado pronto Juan, no tuve la oportunidad de estar con vos cuando tuve mi primera novia, ni cuando aprendí a manejar el 505 a escondidas del viejo, ni cuando terminé el secundario, ni cuando me recibí de la facu. Espero que me hayas visto crecer y que estés orgulloso de mí, porque cuido mis autos como vos me enseñaste, trantando de que brillen tanto como tu r12 naranja (como hacías?). Espero que veas que crecí siendo un buen tipo, que tuve equivocaciones, pero que siempre intenté no defraudar a nadie. Espero que veas que soy feliz, y que voy a tratar de serlo siempre por el tiempo que tenga vida. Espero que sepas que fuiste un ejemplo, y que todos tenemos un poquito de vos adentro.

La Olga te extraña Juan, pero ella está bien, va a estar con nosotros un tiempo más sabés?, porque todavía tiene mil historias más para contarnos, y aunque ya las hayamos escuchado mil veces, ella solo se está asegurando que sepamos quien fuiste, que aunque estés en el más allá, para nosotros desde el menos acá siempre serás inolvidable. 

La cultura a $13 el kilo

8 septiembre 2007 - 7 comentarios

Ayer invertí mi feriado del día del metalúrgico (si bien yo tengo de metalúrgico lo que los políticos de honestos) en un curso sobre legislación laboral, no muy provechoso por cierto. Cuando al mediodía hicimos el corte para el almuerzo, y como no tenía tiempo para volver a comer a casa, me fuí a colesterolizarme al patio olmos. Después de volver caminando a paso lento por la peatonal y doblar en 27 de abril, mientras disfrutaba de un mediodía primaveral, se me ocurrió aprovechar unos minutos extras en pasear por la feria del libro. Y notese bien que dije pasear y no comprar, porque al igual que me pasa cuando voy a un videoclub, me quiero llevar todo.

Un stand, y a disfrutar del desenmascaramiento de nuestros “heroes” junto a los “Mitos de la historia Argentina”, vol. 2 y 3 de Felipe Pigna,. y porque no el vol.1 tambien, que pese a que ya lo leí, no lo tengo porque me lo prestaron. Dos pasos más allá, me pasó igual con el informe de la CONADEP “Nunca Más”, otro que pese a haberlo leído no me molestaría tenerlo entre las filas. Y es que pese a no haber ni siquiera nacido en esa época, esa Argentina de barbaridades sólo se la recuerda con algunas señoras mayores de pañuelo blanco en la cabeza,  gracias a las famosas leyes de “obediencia debida y punto final” de nuestro tristemente célebre ex-presidente turco.

Pero me estoy desviando del tema. Un par de pasos más y me econtré con el vol.2 de los cuentos completos de Isaac Asimov, un futurista de la ostia, cuyo vol.1 me estalló la cabeza en su momento. También ví como algunos gurús del dinero siguen robando a la gente con cosas tales como “Quien se ha llevado mi queso”, “Hagase rico en una semana”, “Aprenda a invertir su dinero y ser millonario” y etc, etc, libros que para mi gusto en realidad deberían llamarse “Aprenda como yo hago mucho dinero gracias a que usted cree que comprando mi libro va a hacerse millonario”. Uno de estos ejemplares que aun no leí es el “Padre rico, padre pobre” en el que según me contaron, están plasmadas todas aquellas cosas que no te enseñan en el colegio acerca del dinero.

Conclusión: no me traje ninguno porque no pude decidirme, una vez más, cual de todos ellos merecía ser leído en primer lugar. Pero mientras seguía divagando sobre si aventurarme en mundos de fantasía, leer sobre nuestra historia o aprender a hacerme rico, escuché el siguiente diálogo:

– ……tipos están locos, despues quieren que la gente se interese por los libros, como va a costar $39 un libro que podés ver la película en el cine por $10?? y tiene efectos especiales y un montón de cosas que un libro no te dá.

– Si, y además después dicen que la carne está cara, pero mirá vos si me voy a comprar uno del Paulo Cohelo ése, si con eso me compro un kilo de vacío a $13…

Quiero aclarar que ambas personas no parecía precisamente muertas de hambre, en cuyo caso entendería el diaólgo porque lo primero es tener la panza llena, eso no lo discuto.

Lo que me sorprendió fueron las comparaciones, el hecho de pensar que un libro a 40 mangos está caro, que es aburrido porque no podés “ver” las superexplosiones hollywoodenses, o porque  preferís comerte un asado con tus amigos a cultivar un poco el espíritu.

Yo particularmente amo la lectura, me parece que es un mundo en el que te sumerjes y empezás a usar tu imaginacion a medida que el autor te lo propone, haciéndote pensar, razonar, imaginar, emocionar, reír (porque no, llorar) y toda otra serie de sensaciones que si bien podés encontrarlas en otro lugar, nunca serán como tu propia mente puede imaginarla. Porque una película la vemos todos igual, pero un libro queda a la propia interpretación de cada uno, y te da infinitos mundo y posibilidades.

El habito de la lectura tenés que mamarlo de pendejo, no sirve que te lo impongan en la escuela secundaria, con el quijote o el martín fierro, o te gusta o no, así de simple. Pero para aquellos que lo disfrutamos, nunca nos va a parecer caro un libro, porque la cultura no se compra por kilo.

Boletealo con esa

28 agosto 2007 - 9 comentarios

La experiencia mas cercana a la muerte que alguna vez tuve ocurrió en diciembre de 2001. Lo recuerdo muy bien porque fue la época en la nuestro país reconoció oficialmente que no era el primer mundo. Cuando todo se fue al carajo, bah. Era una cálida noche de verano en que todavía era estudiante universitario. Viernes 7 de diciembre para ser mas precisos, estábamos festejando el cumpleaños de un amigo. Mi viejo me había prestado el 405 porque él no iba a salir. Mis hermanos estaban, uno de viaje fuera del país y otro en reunión con sus amigos. Mi vieja también había salido. Me decidí volver temprano porque rendía un examen en la semana y quería despertarme temprano el sábado para aprovechar el día de estudio. A eso de la una de la mañana pegue la vuelta para casa. Llegué y subí el auto en la entrada del garage mientras abría el portón. Recuerdo que entré a casa para dejar la mochila  y cuando volví al garage era demasiado tarde. 

Dos personas demasiado jóvenes portaban sendas armas apuntando directamente hacia mí. En esa fracción de segundo que me demoré en dejar mi mochila y volver a la cochera se habían ya adueñado del lugar. No pude más que retroceder instintivamente hasta chocarme de espaldas contra la pared. Entonces comenzó el diálogo unilateral, “no te movás..”, “andá para adentro…”, “no me mirés….” y así por el estilo. Todo pasó muy rápido. Me llevaron a la rastra hacia dentro de la casa, preguntándome si había alguien más. Yo pensaba que mi viejo estaba. Fuimos hasta la habitación de ellos, y para mi sorpresa al prender la luz me encontré con que no había nadie. Más tarde me enteraría que mi vieja le había hablado para que fuera con ella, ya que la reunión había resultado ser de parejas. Eso terminó siendo una suerte porque me encontraba solo e implicaba que no se pusieron más nerviosos ni violentos. En realidad lo de “más violentos” es una manera de decir porque ya de por sí lo estaban. Mientras se cercioraron que no hubiera nadie en la casa, me tiraron en el suelo de la habitación y empezaron a dar vuelta todo. Uno de ellos fue hasta el garage, entro el auto que todavía estaba afuera, y cerro como si no pasara nada. Comenzó a cargar cosas mientras el otro me tenía apuntado boca abajo en el piso y me preguntaba por la “la guita y los fierros”. Yo les dije donde estaba el dinero pero que fierros no había en casa.  

Mentira. Error. Sí había. Lo encontraron.  

En ese momento uno de ellos, el que parecía estar más exaltado, seguramente bajo los efectos de alguna pepa poderosa, le empezó a gritar al otro “boletealo con esa por mentiroso…”, el otro comenzó a gritarme y a apuntarme con el arma, me la puso en la nuca y gatilló.

Dicen que en esos casos la vida pasa como un flash por delante de tus ojos. Mierda. Ni mi vida, ni la luz, ni pampita en bolas, ni la mar en coche. Nada. Vacío. Negro. 

Descargada. 

El tipo miró el 22 largo y se percató de que no tenía balas. Me puteó aun más por eso. Me preguntó por las balas, no supe responder. Me pateó lo suficiente como para hacerme saber que no tenían ningún reparo en despacharme. Por milagro del destino en ese instante el otro encontró guita. Algo. No suficiente al parecer. Siguieron gritando y dando vuelta cosas. Cuando se cansaron de subir cosas al auto, me ataron con un par de vendas los pies y las manos y se fueron, no sin antes advertirme que si osaba levantarme me “reventaban de un cuetazo”. 

Tras algunos minutos que me parecieron horas, después de un largo silencio, me desaté y llamé a la policía y a mi hermano. 

Después de que todo pasó, y cuando finalmente me fui a acostar, a eso de las 5 de la mañana, en mi cabeza hubo un sonido leve que seguía dando vueltas: clic…silencio.Hoy pasó ya mucho tiempo, es otra anécdota de la que me acuerdo de a ratos. Los rostros de los infelices ni siquiera los recuerdo, la guita va y viene, el auto lo recuperamos y las cosas, bueno, son solo eso. 

Clic….  

Que barata la saqué.

Sos mucho mas que uno mas

3 agosto 2007 - 10 comentarios

Esto lo escribi cuando tenia 15 años. Carece de toda caracterización literaria, sin embargo fue mi primera incursion en la escritura y por eso lo traigo hoy al blog. Este medio me permite acercarlo a muchas personas y espero que todo aquel que pase, vea luz y entre, lo lea y me de su opinion.

Hubo un día en que el sol creyó no ser importante.

Ese día, el sol no salió.

La noche olvidó irse.

Las plantas olvidaron florecer.

Los animales olvidaron despertar.

Los hombres olvidaron ir a trabajar.

LA VIDA SE OLVIDO DE VIVIR.

Cuando creas no ser importante, pensalo dos veces,

para alguien, quizás seas EL SOL.

Mas nervios que el osobuco

11 julio 2007 - 7 comentarios

Hoy fue otro día así. Por esta situación he pasado ya tantas veces, que me es imposible contarlas. Y tal como aquella primera vez, todos son nervios. Alquien me dijo alguna vez que sólo sería la primera vez, que las otras ya no iba a sentirme así. Que con el paso del tiempo uno se iría acostumbrando a la situación y que el cosquilleo eventualmente desaparecería. Pero no lo fue. Nunca lo fue.

Recuerdo como si fuera ayer, esa tarde hace muchos años atrás en que me enfrenté con una de ellas por pimera vez. No hay sufienciente preparación para un momento como este. Mis amigos me habían aconsejado relajarme y aparentar tranquilidad. Yo, sin embargo, transpiraba. Lógico, era MI primera vez, no la de ella, eso se notaba a la legua. Era mayor que yo pero conservaba sus formas. Me acerqué despacio, casi como pidiendo perdón cuando escuché me llamó por mi nombre. Lentamente alcé mis manos sudorosas tratando de secarlas con mis propias ropas para que no se resbalara lo que ella me entregaba. Despacio, nos mirábamos, sin hablarnos pero sabiendo lo que pensaba el otro casi tan claro como si fuera un titular de un diario. Se notaba que ella lo disfrutaba, y sin embargo yo no podía sentir lo mismo.

Por gracia del destino a medida que avanzábamos me fui relajando y ella parecio notarlo, porque cambió su tono de voz y su expresión. Me guiaba, me ayudaba en lo que podía y sentía como me tomaba con sus manos cuando yo desviaba el camino. La intensidad fue subiendo de a poco a medida que pasaba el tiempo, el calor aumentaba en la habitación ventilada por un viejo y mugroso ventilador que había perdido su capacidad refrigerante años atrás. Pero a ella no le importaba, se podia  notar que había estado en lugares aún peores, que este era uno más que ni siquiera iba a recordar, que el momento era una rutina a la que no habia elegido someterse. Todo lo que yo podia hacer era reivindicar su trato para conmigo a lo largo de los ultimos meses, haciendole sentir que habia valido la pena aunque mas no fuera el esfuerzo, porque el dinero como ya todos sabian nunca habia sido suficiente.

Ya un cuarto de hora despues de comenzar, cuando el sudor corría vigorosamente por nuestros mejillas, brazos y piernas, la vi arquearse sobre su espalda cuando susurré algo indebido. La vi mirarme casi con furia, que adivinaría que ella desataba con casi todos quienes hubieran de ocupar mi lugar en algun momento. La vi desafiarme con una sonrisa burlona, como haciendome entender quien estaba a cargo de la situacion. El gozo era de ella por completo y yo simplemente era su juguete. Tal vez le contaría o no mas tarde esto a sus amigas. De su dominación, de su castigo para conmigo, de como era capaz de desalentar aun a la más preparada de sus víctimas. Y entonces sucedió. Cuando ya todo parecía encaminado la escuché. Elevó su grito desahogándose en todo su explendor. La ira irrefrenable de la conquista, del poder y de la gloria. Había terminado conmigo, me había usado y destrozado para su propio gozo. Había experimentado una vez más el placer de dominar otro hombre. Había hecho harto honor a su reputación. Y yo era otro número mas en su lista.

Era la primera vez que me bochaban en un examen de la facultad.

Retroceder para avanzar

28 junio 2007 - 8 comentarios

A lo largo de nuestro caminar por la vida, muchas nos preguntamos si estamos yendo en la direccion correcta. Cuando era adolescente me preguntaba si tal o cual decisión me iba a acercar mas a la chica que me gustaba, o por el contrario me iba a alejar. En aquel tiempo en que la amistad lo era todo, acercarse a la chica de tus sueños podía transformarte indefectiblemente en el “mejor amigo”, sinónimo por supuesto de “confesor eunuco”. Podías lograr que te contaran absolutamente todo, que lloraran sobre tu hombro, que te llamaran siempre que necestiran compañía, que pensaran en vos para ir al cine, que bailaran con vos en las fiestas, etc, etc, pero jamás, y esto es una verdad irrefutable, ibas a lograr que te diera un beso, para ella eras asexuado, igual que un aloe vera.

A esta altura te empezabas a preguntar si en verdad habías “avanzado” hacia tu objetivo, o muy por el contrario, y para tu pesar, te habias alejado mas que nunca. Esa persona conocía tus mas humildes pensamientos, menos el mas importante, que te gustaba. Que soñabas con ella, que te imaginabas que de un momento a otro te diría “tontito ya sufriste bastante, haceme tuya!”. No iba a imaginarse nunca que vos hacías el jueguito del mejor amigo porque estabas tratando de conquistarla, porque le rompería indefectiblemente el corazón y la alejaría de vos para siempre. “Que falso”, te diría, en medio de un mar de lágrimas del que serías totalmente culpable. “Me lo hubiera esperado de cualquiera menos de vos….”, eso sería la daga que terminaría por hundirte en el medio del pecho. Cualquiera que hubiera pasado por sus labios anteriormente quedaría mejor parado que vos, aun cuando hayas sido vos el que le prestó el hombro y varias mangas de remeras para que se soplara los mocos, cuando el candidato de turno mostrara su verdadera cara encamándose con la mejor amiga de ella.

Y entonces, solo entonces, la idea te golpea en la cara. Te das cuenta que siempre fuiste en la direccion equivocada, que si lo querías era acercarte, deberías haber hecho un paso al costado en su momento, intentar seducirla como cualquier hijo de vecino y tal vez te hubiera dado la oportunidad. Y cuando lo pensás mejor, te das cuenta que en realidad no era lo que más querías, que te habías encaprichado por lograr algo que en realidad nunca te iba a hacer feliz. Que la habías idealizado tanto que eras incapaz de ver sus defectos. Que la verdaderamente mas linda era en realidad la que menos te hubieras imaginado. Porque su belleza no era fisica, no se veía con los ojos.

Creo que esta historia se repite a lo largo de nuestras vidas, practicamente con todas las situaciones en las que nos enfretamos a la toma de una decisión. Solo cambia la complicación del asunto, se va poniendo todo cada vez mas complejo pero en esencia se trata de lo mismo. Ahorro o gasto? Estudio o trabajo? Alquilo o espero para comprar? Y en todo lo que nos pasa, la unica verdad es que nunca vas a saber que hubiera pasado si tomabas el otro camino.

Hoy me gané la oportunidad de comprobar que no siempre que vas para atrás se retrocede. Más bien se toma envión para avanzar con más fuerzas. Las decisiones que parecen mas oscuras, son a veces las que más luz despliegan sobre la ruta del futuro. Un año atrás renuncié a un trabajo que NO me llenaba, sin nada en las manos que me protegiera de un futuro incierto. Un mes mas tarde le dije a que NO a una propuesta tentadora en su inicio. Unos días despues le dije SÍ a una oportunidad remota, que en el corto plazo significo un pasito para atras. Hoy estoy kilómetros por delante en esa ruta. Miro para atrás y me río. Tomé la decisión correcta. Estoy bailando con la más linda.