Archive for the ‘Reflexiones’ Category

25 verdades sobre mí
3 marzo 2009

  1. La cebolla asada me revienta el estomago, pero NO PUEDO dejarla…
  2. Si no fuera licenciado en Administración, sería corredor de autos, chef o actor porno.
  3. A los 10 años me sacaron de un local en el shopping junto a mi mejor amigo por robar figuritas. Gordo, como lloramos ese día….pendejos de mierda.
  4. En orden de prioridades me gustan: las mujeres, los autos, y los chocolates con dulce de leche.
  5. Hasta los 17 años tuve ambas manos cubiertas de testes, hasta que un día decidí literalmente no tener mas y se me fueron (creer o reventar).
  6. Creo que la bicicleta como medio de transporte debe desaparecer. Nadie en su sano juicio puede disfrutar de romperse el culo, las piernas y transpirar la vida para moverse de un sitio a otro. Me cago de risa Aplaudo a quienes la toman como un hobby ‘desestresante’.
  7. Si se sale la sabana en la parte de los pies inmediatamente me despierto y no puedo volver a dormirme si no la pongo debajo del colchón.
  8. Puedo escribir sin mirar el teclado a una velocidad que asombra, gracias a Zapata (profe de mecanografía del Cora, que nos daba con una regla si mirábamos el teclado o usábamos el dedo incorrecto para cada tecla, un grande!)
  9. A los 18 años viví durante todo un año en Alaska, USA, con temperaturas extremas de -35º (SI, 35 grados bajo cero, leyeron bien), en un pueblito de 30 mil habitantes con 4 hs de sol en invierno, y 20 en verano. Increíble.
  10. Tengo 4 arpones de titano en el hombro izquierdo, producto de un accidente en la moto de mi hermano mayor, que la mayoría de la gente no sabe como fue en realidad porque nunca conté toda la verdad. Ni lo haré ahora. No insistan. Curiosamente no hacen sonar el detector de los aeropuertos. Explicalo.
  11. Prefiero un asado con amigos a estallarme los oídos en un boliche.
  12. Pase un etapa bastante fea de mi autoestima en la que llegue a considerar el suicidio, algo que sobra decir que nunca concrete.
  13. La experiencia mas cercana a la muerte que tuve fue un 9 de diciembre de 2001 cuando dos ladrones entraron a mi casa (estando yo solo) y encontraron el revolver .22 de mi viejo, el cual me lo pusieron en la cien y gatillaron. No estaba cargado.
  14. Si hubiera podido elegir mi nombre me llamaría Franco. Igualmente prefiero Darío a que se yo.……Adalberto, ponele.
  15. A los 15 años choque por primera vez, nada menos que el 405 de mi viejo. Y aunque nadie lo crea, no fue mi culpa.
  16. La cantidad de pelos que tengo en las piernas no se corresponden ni por asomo con la parte superior de mi cuerpo. Algunos piensan hasta que me depilo, lo cual me causa muchísima gracias teniendo en cuenta que soy tan vago que me afeito la cara una vez por mes cuando mucho.
  17. Quisiera que alguien invente un alma para las computadoras, para que puedan sentir la golpiza que le daría cada vez que aparece un frustrante cartel del tipo “el sistema se ha recuperado de un error grave y se cerrara, ningún cambio se de los últimos 15 días será guardado” AAAAAAAGRGRGGGGGRRRRRR!!!!!!!!!!!!
  18. Por algún motivo que desconozco soy incapaz de mantener el pulso fijo, razón  por la cual decidí a temprana edad que no iba a ser cirujano cardiovascular.
  19. Le tengo tanto asco al cigarrillo y soy tan hincha pelotas que hice que mi novia dejara de fumar después de 12 años de hacerlo (yo solo la torturé por los últimos 2 che!)
  20. Hablo inglés con cierta fluidez y aun así no puedo evitar mirar los putos subtítulos aunque mas no sea para criticar al traductor.
  21. Tengo malísima memoria para acordarme de las cosas que me acaban de decir, y sin embargo puedo recitar la lista de alumnos de mi escuela primaria sin ninguna dificultad, o acordarme el nombre de mi primera ‘novia’ de prejardin.
  22. Tomo muchísima agua durante el día pero tengo la vejiga del tamaño de un maní, razón por la cual voy del 1 cada media hora.
  23. Siempre me gusto saber como funcionan las cosas, y de chico le desarmaba a mis viejos las radios, los relojes, las linternas, las calculadoras y todo lo que cayera en mis manos y tuviera tornillos, pero JAMAS lograba volver a hacerlos funcionar. Cachetadas mas tarde, aprendí a poner de vuelta las piezas en su lugar.
  24. Los canales que mas veo son Warner, Sony, Fox, Discovery, y el History Channel..
  25. Debo ser una de los pocas personas que disfruta la magia y NO quiere saber como se hace el truco.

 

Ácido un premio
9 octubre 2008

Es lo que hay

Honestamente, unbelievable. Sabia que mis pocos lectores son fieles, pero esto? Bueno a Tapi gracias, muchas gracias. Snif.

Las reglas de este premio son las siguientes:
– Poner la imagen en el blog premiado.
– Elegir por lo menos otros siete blogs/webs.
– Dejar un comentario en cada uno de ellos informando sobre el premio que se les ha concedido.

Lamentablemente porque algunos son una mierda no tengo tiempo, no leo muchos blogs, asi que no puedo nominar segun las reglas, pero no obstante ello mis DESTACADOS nominados son:

Adriana y Andres de Adri y Andres

Dos Centenas de Camilo

Como si fuera tan facil de La Luna

Paradiso de Emilse

Logólogos de dos genios locos

Historias de encuentros de la Julia (que ya esta ciega de tanto Brillante premio)

A todos, gracias y suerte.

En casa le decíamos suflé
13 junio 2008

Eran tiempos de pura inventiva culinaria. Era época de plena hiperinflación en la que la comida costaba más cara a medida que te la ibas comiendo. Para graficarlo, si el primer raviol costaba 50 centavos, para la hora de terminar el plato cada bocado salío 100 pesos. Así las cosas, ese último raviol que quedaba en el plato valía más que todo lo que te habías comido, y no nos podíamos dar el lujo de desperdiciar comida. Aplicando la máxima de la energía por la cual nada se pierde, todo se transforma, mi madre solía acumular todo lo que iba quedando en el ‘táper de las sobras’.
Como en muchas familias clase media como la mia, que ambos padres trabajaran era cosa normal, y mi vieja debía repartir su tiempo entre la tarea docente para chicos ajenos por la mañana, y docencia para los chicos propios por la tarde. En el medio debía buscarnos en el colegio, preparar el almuerzo, lavar la ropa, planchar las camisas de mi viejo, limpiar los pisos (que nosotros gentilmente nos encargabamos de ensuciar volviendo de la plaza embarrados hasta las pestañas), llevarnos a basquet, regar las plantas, pasear al perro, colgar la ropa, buscarnos en el club, ponernos a hacer la tarea, lavar los pisos, entrar al perro, descolgar la ropa, planchar las camisas, cambiar las sábanas, lavar los pisos, ponernos el pijama (tarea harto dificil teniendo en cuenta que somos tres varones y mientras uno estaba arriba del arbol, el otro andaba en bicicleta y el otro jugaba a las escondidas en la cuadra), preguntarnos si habiamos hecho toda la tarea (momento en que uno decía: ‘si…..ah! mañana tengo que llevar un planetario a escala de pelotas de telgopor y un quemador que simule el sol’), reponerse del infarto, chequear las cuentas por pagar, retar a mi papa por el volumen del televisor, corregir chorrocientos tigirisiete examenes de biologia e irse a dormir.

Esa rutina liviana se iba complicando con el correr de los días de la semana, en la que se iban apagando en ella tanto las ideas culinarias, como los ingredientes de la alacena, casi al mismo ritmo que crecía el temido ‘taper de las sobras’. Y entonces, en el medio del caos y la confusión, y tras una cómplice cortina de humo escondedora, aparecía el amarillo brillante de la olla Essen acompañado de un sonor ‘chiiiiiiiiicos, a comeeeeeeeer!’. A partir de ahí, luego de encomendar nuestros estómagos al señor, destapábamos la olla para ver aparecer los fideos del lunes, las milanesas del martes, la mayonesa de ave del miercoles, la tortilla de zapallito del jueves, el osobuco del viernes y el queso cremoso por kilo, todo acolchado sobre una tapa de tarta pascualina y fraguado con tres huevos batidos con sal. Ante la obvia pregunta mi mamá largaba con su mejor acento francés un ‘Pero si esto es un suflé de l’farfué!’ ante nuestra atónita mirada, creando tal confusión que nos dejaba sin argumento de refutación posible.

Nuestra ignorancia tanto del francés como de las artes culinarias, hacía comernos tan intrincada mezcla secreta en el mayor de los silencios, temiendo dañar la autoestima de nuestra cheff de turno. Es así como apañada por nuestra corta edad mi madre perfeccionó su arte del reciclaje alimenticio, poniéndole nombres cada vez más franceses con una inventiva digna de la admiración.

En casa alguna vez tal vez faltó plata, pero una cosa es segura: jamás faltó imaginación.

Cinco y Diez
2 mayo 2008

Cinco y diez. Como cualquier otro miércoles el radio reloj anuncia una vez mas la tragedia de otro día laborable que comienza. Escucho ‘unchained melody’ en la voz del grupo políglota Il Divo. Pucha que ganas de arrancar el dia con esa canción. Claro, pienso que el programador no estaba precisamente pensando en tratar de levantar a nadie sino más bien de ayudarte a dormir. En fin, resignado a no encontrar una excusa creíble que me permita quedarme en la cama, me incorporo y salgo enfilando para el baño. La ducha matinal es la ultima salvación. Sin ella hay ciertas partes de mi sistema nervioso que se niegan a abandonar el letargo del sueño incompleto.
No me cabe duda, las seis de la mañana es un horario demasiado cruel para iniciar la jornada de trabajo. Mientras el agua caliente me masajea la nuca, pienso que hoy tendré que lidiar con muchas tareas fastidiosas, personas malagradecidas, situaciones complejas e ineludibles. Afuera hace frío y seguramente el auto tardará en calentarse, hasta el momento mismo en que haya llegado a mi destino. Pienso que seguramente este mes no podré dejar pasar el tema del rulemán que chilla. Me tiene loco y sin embargo en una peligrosa combinación de falta de tiempo y dinero, sobre todo de esto ultimo, hace 2 meses que lo vengo posponiendo. Que dia es hoy? Cuando cobro? Mierda, falta mucho.
Salgo de la ducha para secarme, lavarme los dientes y peinarme. Prendo la luz del pasillo. De esta manera, la mujer que duerme en mi cama no se despertara aun. Entro sigilosamente en la habitación y la observo. Las sabanas me describen la juventud en su maximo esplendor. Sigo las curvas de su cuerpo, desde esos bellos pies hacia arriba, donde me encuentro que las idas y vueltas de la noche han dejado un pequeño obsequio a la vista. Puedo ver que la sabana cubre parcialmente una figura que a esa hora de la mañana me detiene de todos mis pensamiento negativos, y pienso si realmente soy merecedor de semejante espectáculo. Ella no lo sabe, pero la miro muy despacio, mientras continuo la linea ascendente hacia su espalda, tan perfecta como esas propagandas de cremas que prometen falsamente a señoras mayores esta misma textura de piel de durazno que ahora contemplo. Rio por dentro. Ilusas.
Sobre la mitad de la espalda se entremezclan cabellos tan enrulados que perfectamente podrian ser moldes de sacacorchos. Y río pensando en las veces que la he visto en una lucha despareja con un aparato caliente en la mano que le permita alisar esos rizos naturales, mientras tantas otras usan el instrumento opuesto para poder formar los rulos que ella se empeña sin éxito en deshacer. Entonces veo su cara. Ese rostro que aun esta desenchufado del cerebro, inmerso en un profundo y pacifico sueño iniciado tan solo un par de horas atrás.
Me acerco lentamente a la cama, me siento en el borde y arrimo mi cara a su cabello. Aspiro profundamente el perfume de la mujer que comparte esa cama conmigo. Ese aroma que aunque me quedara ciego de repente podria hacerme distinguirla a kilómetros a la distancia entre una multitud. Me quiero impregnar de eso, de ella, de ese momento en que el sueño es presa de su respiración pausada. Entonces mientras acaricio suavemente su frente, se despierta con una sonrisa de lagañas y desde el fondo de sus ojos me descubre y pronuncia la unicas dos palabras que necesito oír para terminar de juntar fuerzas: te amo….
Beso su dulce boca mientras susurro un ‘yo tambien’. Mi dia repentinamente acaba de cambiar. Y eso que aun no ha empezado. Suerte para mí.

Mea culpa
8 abril 2008

En otros tiempos mas revolucionarios de mi personalidad quizás hubiera salido a despotricar e insultar a mi país, a sus dirigentes, a sus políticos, a los periodistas sensacionalistas, a los piqueteros, a los represores, a los curas, a las amas de casa, a los bomberos, a los perros chihuahuas y a las hormigas coloradas. Todos ellos hubieran sido motivo de mis insultos mas vulgares para poder descargar la ira que despierta un momento como el que hoy por hoy atraviesa mi querida Argentina
Los años, y tal vez las repetidas veces en que uno se golpea contra paredes infranqueables que no dan respuesta, han logrado hacerme recapacitar, pensar, masticar y amigarme con la idea de que hecharle la culpa a los demas no resuelve nada
Por eso hoy quiero desde este humilde espacio hacer un mea culpa y decir: señores, la culpa tambien la tengo yo. Si. La tengo porque yo también quiero que bajen el precio de la carne, la verdura, los alquileres, el cable, los servicios, las computadoras, la nafta, los peajes, los pasajes en avion, las sibaritas y las salchichas bienisimas. Claro, y tambien que me suban el sueldo. Pero justamente en este tragicomico listado que acabo de enumerar de cosas caras, se encuentra todo lo que a mí me concierne. Y creo no equivocarme cuando digo que esa es un poquito la actitud de todos hoy al querer hacer un cacerolazo cuando el que tocan es MI bolsillo. Si suben las retenciones al agro y yo no tengo campo…..y bue. Si implantan el corralito y yo no tenia ahorros en el sistema financiero….y bue. Si decretan la depreciación de mi moneda y yo no tengo bajo el colchon billetes verdes o de tamaños extravagantes….y bue.  Ahora, cuando el que toquen sea mi bolsillo, ahí si salgo a  hacer piquetes, quemar cubiertas, reventar cacerolas, prender pirotecnia pesada, cortar rutas e insultar por televisión abierta.
Creo desde este humilde lugar que deberiamos todos pensar en nuestros actos, dejar de lado un poquito nuestro egocentrismo y tratar de tirar todos para el mismo lado. Como me dijo alguna vez un profe  de la Fac. ‘En economia TODO se paga’, no puedo yo pretender que me suban el sueldo sin saber que van a subir los precios. Es una simple ecuación matematica. Para aquellos que no estan en la rama de los numeros: supongamos que Juan tiene una vaca. Un dia viendo que todos los vecinos le piden cada dia mas leche, y lejos el de poder abastecerlos a todos, decide que, en lugar de ahorrar para comprar otra vaca y poder vender mas leche, hará mejor negocio vendiendo la poca leche que tiene a un precio mas alto. Tiempo después el empleado de Juan que le ordeña la vaca le dice: patrón disculpe, pero Don Victor que hace manteca con la leche que Ud. Le vende tuvo que subir el precio porque claro, Ud. Le subio el precio de la leche. Y Don Jose, que fabrica quesos con la leche que Ud. Le vende, hizo lo propio con el queso fresco por la misma razon’. ‘Peor aun’ –dice el empleado- ‘Don Hugo el panadero dijo que como la cuesta mas caro comprar leche, tuvo que subir el kilo de pan para poder pagar el aumento, asi que como verá Ud. Don Juan, no me queda otra que pedirle que me aumente el sueldo porque yo ya no puedo comprar los viveres que necesito para vivir dignamente como hacia antes….’
Este ejemplo simple en extremo intenta explicar que la economia es un circulo, y que todos los que formamos parte de él, desde el productor, pasando por el distribuidor mayorista, el minorista, el transportista y el consumidor final tenemos que parar la pelota que hacemos girar nosotros mismos, dificultando cada dia mas el ya complicado ejercicio del dinero. Le digo a los productores BASTA de aumentos indiscriminados y sin otro fundamento que el del enriquecimiento a corto plazo sin inversiones. Le digo al gobierno BASTA de quere meter la mano en la lata de los que laburamos y los que producimos, para pagar una estructura innecesaria de acomodados favorecidos. Le digo a los sindicatos BASTA de querer lograr bajo presion, amenazas, fuerza bruta, piquetes y demas yerbas aumentos de sueldos irrisorios que las empresas no pueden pagar, con el objetivo de ‘defender’ el bolsillo de los compañeros trabajadores, cuando en realidad solo buscan abultar los bolsillos de las mas altas cabezas de estas organizaciones. Le digo a los empleados ñoquis BASTA de vivir de la teta del estado, de ganarse la vida a costa de los impuestos del resto. Le digo a los exigentes BASTA  de pretender ligar todo de arriba, de creer firmemente que el hecho de no tener lesotorga la posibilidad de ‘tomarlo’ o de ‘arrebatarlo’ o de ‘exigirlo’ por medios ilegales y muchas veces inhumanos, las cosas se ganan en la vida a fuerza de laburo y sudor
Y me digo a mi BASTA de pretender que todo se solucione como por arte de magia, de esperar que sea otro el haga las cosas, el que resuelva mis problemas, el que se encargue de mis preocupaciones.

Empecemos todos a pensar, a actuar racionalmente y no motivados por las emociones violentas, que nos llevan a cometer actos de los que después podemos arrepentirnos, de los que se proyectan imágenes al mundo de un pais que no funciona y de dejar a las proximas generaciones un caos irreversible.

Argentina es mi pais, y viera que lindo es mi pais, paisano, si usted lo viera como yo lo vi.

De juguetes baratos y demas yerbas
7 enero 2008

Cuando era chico me divertía principalmente con 3 cosas: la primera era el arbol del patio de casa, una especie de pino del que nunca supe la especie, valga la redundancia. Pero en definitiva era como un pino, alto unos 25 mts. y no se si no me quedo corto. Lo se porque de hecho cuando hace poco mis viejos lo sacaron (antes que éste sacara a la casa del terreno) el primer jardinero que hizo el intento se ve que lo midio a ojo, cobro el anticipo, empezo a laburar, se dio cuenta que se habia equivocado y sus ultimas palabras fueron “ya vuelvo, doña”. Los segundos aventureros que se dieron a la tarea ya eran un equipo bien equipado, y para cuando terminaron con la motosierra, el suelo del patio era un triste cementerio de ramas, troncos, nidos de paloma y otras menudencias similares. En ese árbol pasé incontables tardes con el gordo jugando a que era nuestro “lobo del aire” (que para aquellos de menos de 25 era una serie de televisión muy popular en que la estrella era un helicóptero de la gran siete). Recuerdo que habíamos puesto dos almohadones para simular los asientos, y cada una de las ramitas y ojitas eran botones, palancas, mandos, armas y etc, etc. La “cabina” quedaba como a unos 10 mts. del suelo, subiendo por unos intrincados “corredores” de ramas ásperas y peligrosas. Pero por alguna razón, mi vieja no tenía miedo de que me cayera y me quebrara en 17 partes distintas, se ve que antes se preocupaba menos y se disfrutaba más. La cuestión es que también teníamos dos armas de plástico, para cuando debíamos bajar del chopper a hacer “misiones de reconocimiento”, y por si se cruzaba algún “enemigo” con el que había que trabarse en combate. Con el gordo nos quedábamos hasta que se hacía de noche, momento en el que por falta de iluminación, fingíamos el final de la misión y como rudos soldados nos íbamos a tomar la leche chocolatada con alfajores tatín.

El segundo gran entretenimiento, se trataba de una gran ciudad que ocupaba todo el garage de casa, dibujada en el reverso de planos viejos que mi viejo ya no usaba. Mi hermano mayor, diseñador de autos a tiempo parcial, se habia dibujado unas cuantas manzanas en la que cada uno de los 3 hermanos teniamos una casa de las del cerro, ponéle, y con los autitos de plástico jugábamos a que íbamos y veníamos y hacíamos negocio, que por cierto el que siempre tenía plata era mi hermano del medio que resultó siendo contador, mirá vos. En ese entonces el tenía la concesionaria de autos y nos vendía los autos que nosotros veíamos en un juego de cartas de autos que teníamos, y nos cobraba caro el guacho, aparte de tener una clausula de cambio periódico por la que teníamos que cambiar sí o sí el auto por otro más caro. Para cuando nos cansábamos solo había que enrollar el plano-ciudad y listo. La vieja chocha porque era un entetenimiento seguro y sin suciedad, todo lo opuesto a lo que contaba sobre el árbol-lobo del aire.

Mi tercer gran entretenimiento fué mi bicicleta. Tuve 3. La primera, en la que aprendía a fuerza de golpes a andar era una común rodado 20, que me la trajo el niñito Dios (Sí, lease bien que dije niñito Dios, ni papá Noel ni Santa Clós, ni nada de esas campañas marketineras de gaseosas importadas) era azul brillante con detalles en blanco. Relucía que te dejaba ciego. Muchos años más tarde, por no decir hace poquísimo tiempo, ya grandote boludo me enteré que en realidad el niñito Dios andaba medio corto de guita, se ve que era Argentino en plena época de los inflacionarios años 80; y en vez de traerme una bici Okm se tomó la molestia de reciclar la vieja bicicleta de mi hermano (como cuidaba el medio ambiente la pucha!) y la cepilló, pintó, cambio cubiertas, manivelas, asiento, freno, etc, etc!! que capo! y me trajo una bici totalmente renovada que para mí fue el primer sinónimo de la palabra libertad. Para cuando terminé con esa bicicleta, unos cuantos años y miles de moretones más tarde, de azul brillante le quedaba el recuerdo nomás, el herrumbre se había apoderado ya del 98.2 % de la bici, había perdido los guardabarros, la gomas estaban mas lisas que la cabeza de Ronnie Arias, los ojos de gato ya no estaban, y los frenos había dejado su lugar al clásico sistema de zapatilla-horquilla, que me costó tantas zuelas como sopapos. Ya mi segunda bici fue otra cosa: también heredada pero en “blanco”, ya estaba grandecito para creer en el niñito Dios reciclador. Era una de esas bicis que parecían una moto, con tanque de nafta de plástico, amortiguadores delanteros y traseros, asiento bananero y freno contra-pedal. Esta bici-moto pesaba como una moto y andaba como una bici. Se podía bajar del cordón sin problemas gracias a la suspensión y para agarrar velocidad te hacía falta los cuadriceps de Roberto Carlos. Una vuelta nos subimos 6 amigos y empezamos a dar vueltas, esto es tan cierto que le pueden preguntar a cualquier perro del barrio. Lo mejor de esta bici era saltar los montículos de tierra que hubo en mi barrio durante mucho tiempo mientras se contruyeron las cloacas. Y lo más gracioso le pasó una vez a mi hermano que haciendo gala de buen conductor se lanzó a toda carrera a saltar la zanja de la cloaca y cuando la rueda delantera se despego del suelo, la suspensión se desprendió de la horquilla y allá fue con rueda y todo, para la sorpresa de mi hermano que terminó clavándose de guampa en la lomada de tierra, y frenando al fondo de la zanja tapado en tierra y la bici encima de la espalda. Y para rematar se tuvo que bancar el zamarreo de mi vieja que lejos de preocuparse por su salud, lo trajo a los gritos de la oreja por haberse ensuciado un buzo blanco recién lavado!

Así fue como tanto solo, con mis hermanos o con mi mejor amigo, pasé todas las tardes de mi niñez con algo para hacer, sin hacerle gastar mucho a mis viejos, pero con tantos pero tantos recuerdos que no alcanza este blog para contar.

El encargo
28 noviembre 2007

El Centro Comercial había quedado en penumbra. Horas más tarde los noticieros locales anunciarían el raro incidente devenido en catástrofe. Para cuando las luces de emergencia se encendieron, el charco de sangre había comenzado a mojar el calzado de quienes estuvieran alrededor de él. Esas personas de inmaculados trajes negros y lentes al tono, cuya tarea principal habría sido impedir que aquello sucediera. Ni siquiera se había escuchado el desplomarse del cuerpo.            

Jamás hubiera sido posible en el imaginario público, que tal situación hubiera de acontecer en una localidad apenas convertida en ciudad un par de décadas atrás. El auge del turismo la había hecho crecer de manera impensada, y los edificios de gran altura habían surcado el panorama en el transcurso de pocos años. Nadie hubiera pensado que esa antes pequeña ciudad,   iba ser el centro de atención de países enteros. Lo que se genero después de aquello, fue solo una seguidilla de comentarios y suposiciones, que intentaran determinar como había sucedido y cual había sido el comienzo de tal atrocidad. Ni siquiera habría de quedar en claro la razón exacta por la que él se encontrara en ese lugar a esa hora. Lo que si fue cierto fue la ambigüedad de reacciones. Muchas personas, quizás demasiadas, se habían alegrado cuando la noticia salio al aire en todos los rincones del mundo. Aquellos que le lloraban no alcanzaban a comprender esta sensación de algarabía. Algunos quizás no le dieron relevancia. Las culpas y los informes oficiales apuntaron en demasiadas direcciones. El culpable jamás seria encontrado. En realidad, solo habría un acusado para calmar la ira y el deseo de venganza de las masas. Al igual que siempre.

Luego se hablaría de que la sensación publica general era que ese momento llegaría tarde o temprano. Que había razones de sobra para que hubiera muchos grupos radicales que se adjudicaran la autoría del hecho. Por cada rincón se mencionaba que era solo una cuestión de tiempo, y de que alguien tuviera el coraje suficiente para enfrentar las consecuencias. Algunos pensaban que esto significaría el libre albedrío, al fin, de todas las naciones. Otros solo lo verían como el principio del libertinaje que acabaría por denigrar la tan ansiada democracia mundial. Ya no seria el “sistema perfecto” de gobierno. Lo realmente importante fue que el acontecimiento, un aparente desperfecto eléctrico menor, cambiaria el futuro del planeta. Una noticia que solo hubiera trascendido en un par de líneas del periódico local, habría de cruzar fronteras y ocupar suplementos completos. Tan solo una persona, o tal vez el destino de dos, el ejecutor y su victima. Dos personas disímiles hasta en el más mínimo detalle. Un don nadie y el dueño del mundo.

El presidente había muerto. Era el comienzo del fin para el imperio.

Como te lo digo
29 octubre 2007

– Me fijé en los turnos de la semana que viene y no está mi nombre – Me dice Karina.

Un escalofrío me corre por la espalda, llegó el momento que no estaba esperando. Pero es viernes, y las malas noticias se dan los viernes.

– Vení conmigo que necesito hablar con vos – le digo.

Karina me sigue hasta la salita contigua a la oficina, callada, aunque me parece sentir su respiración en la nuca. Abro la puerta y entro primero, estoy juntando coraje para decírselo.

– Pasá y tomá asiento. Bueno Karina, creéme que no es la parte que más me gusta de mi trabajo pero es mi obligación informarte….

– Qué? no trabajo más…? – me interrumpe. Su voz a esta altura ya se quebró y sus ojos empezaron a humedecerse como cuando escuchamos el himno en un mundial de fútbol, sólo que para mal.

– Sí – le digo – Me dijeron que lamentablemente no pudiste intregrarte del todo a la forma de trabajo de la empresa, no tuviste muy buen trato para con tus compañeros y bueno, no te ajustaste del todo al perfil que necesitamos…. – ensayo estas palabras como si las hubiera dicho toda la vida, aunque en rigor de verdad, me toca hacerlo por primera vez.

– Pero si yo siempre hice lo que me dijeron, incluso cuando no supe algo pregunté y….. – intenta demostrarme lo equivocado que estoy, aun cuando sabe que soy solo el mensajero de la terrible noticia.

– Sí – le digo – sinceramente no sé que puedo decirte, solo lo que me comentó tu supervisor, que hacías las cosas en un modo distinto, propio y no como se te enseñó. – Cuido mis palabras, mido la forma de decirle lo que me veo obligado intentanto por todos los medios no herir sus ya congestionados sentimientos.

– Y ahorá que hago? – balbucea – Yo no puedo estar sin trabajar…. – En este punto la humedad de sus ojos se transformaron ya en gotas cristalinas que descienden por sus mejillas lentamente. La puta que difícil es mirar a los ojos a una persona que llora.

– No, Karina, quedate tranquila. Lo que hacemos en estos casos es avisarle a la gente de la consultora que haga lo posible por rehubicarte en otra empresa. Les decimos que simplemente no te adaptaste a nuestra  (enfatizo esta palabra) forma de trabajo. Pero no les damos malas referencias ni mucho menos. Ellos seguro te consiguen otro trabajo, siempre lo hacen. – Intento sonar lo más confiable posible, lo que le digo es verdad pero lógicamente ella no me escucha, por su cabeza solo resuena el eco de las palabras “no trabajo más…”

Me mira impotente, como pidiendo explicación, sin entender del todo.

– Seguro que algo sale – repito – sólo te puedo dar como consejo que siempre seas proactiva, preguntes si estás haciendo bien las cosas, qué podes mejorar, como podes ayudar….

– Gracias – me dice, pero se que no lo siente.

A veces, mi trabajo es una mierda

Quiero
29 octubre 2007

Seré solo yo? no lo sé a ciencia cierta. Pero estas son algunas de las cosas que deseo que alguna vez sucedan:

  • Ir por el carril en que no haya embotellamiento
  • Una hamburguesa como la que aparece en la foto de promocion
  • Ganar un sorteo de ALGO (hasta de una revista vieja, lo que sea!)
  • Votar al candidato que SI salga electo
  • Agarrar al mosquito que me zumba el oído en el preciso instante que estoy por quedarme dormido
  • Que el auto falle en el mecanico igual que me falla a mi el resto del tiempo
  • Que las semillas del pururú no se me incrusten entre los dientes
  • Que la garrafa del gas no se acabe cuando me estoy duchando
  • Que el amigo del amigo del amigo de mi amigo de tu amigo del amigo en verdad exista
  • Que en la entrada de un boliche me digan “Que haces! pasá por aca….!”
  • Que el coyote agarre al correcaminos y lo cocine en la parrilla a fuego lento
  • Que el lunes haya amenaza de bomba en la empresa
  • Que el diario no me manche los dedos
  • Que el cajero automatico me entregue más dinero por error
  • Que la ropa que me queda justa no se encoja, y la que me quede grande no se estire
  • Que cuando esté apurado no pise un charco, o un sorete de perro, o me cruce con un conocido muy pesado, o con tres señoras que ocupan toda la vereda y caminan arrastrando los pies
  • Que el tachero no me hable
  • Que no llueva el dia inmediato posterior a que lave el auto
  • Que la maquina de gaseosas largue la que elegi
  • Que la moneda que se me cayo no se mande por la rejilla del resumidero
  • Encontrar al primer intento una direccion
  • Que el dedo chiquito del pie no se engache en todas las patas de las sillas y afines
  • Que la abrochadora no se quede sin ganchos cuando estoy por poner el ultimo
  • Que Word haga lo que le estoy diciendo
  • Que no se corte la luz un nanosegundo antes de oprimir “guardar”
  • Acordarme del alt + indicado para cada tecla que el teclado no tiene.
  • Que la paloma cague unos centimetros más a la izquierda de mi auto
  • Que el jabon en polvo saque la mancha de aceite
  • Que las cucarachas no se coman el veneno como postre de frutillas y sobrevivan
  • Que la cucharita caiga con la curva para abajo cuando el agua del pico cae hirviendo
  • Que el ultimo tornillo afloje, luego de sacar los otros 32
  • Que cuando pase por caja salga mas barato de lo que decia en el exhibidor

Seguramente habra una segunda parte de este post.

  • Que las segundas partes sean mejores que las primeras

Sugerencias bienvenidas.