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25 verdades sobre mí
3 marzo 2009

  1. La cebolla asada me revienta el estomago, pero NO PUEDO dejarla…
  2. Si no fuera licenciado en Administración, sería corredor de autos, chef o actor porno.
  3. A los 10 años me sacaron de un local en el shopping junto a mi mejor amigo por robar figuritas. Gordo, como lloramos ese día….pendejos de mierda.
  4. En orden de prioridades me gustan: las mujeres, los autos, y los chocolates con dulce de leche.
  5. Hasta los 17 años tuve ambas manos cubiertas de testes, hasta que un día decidí literalmente no tener mas y se me fueron (creer o reventar).
  6. Creo que la bicicleta como medio de transporte debe desaparecer. Nadie en su sano juicio puede disfrutar de romperse el culo, las piernas y transpirar la vida para moverse de un sitio a otro. Me cago de risa Aplaudo a quienes la toman como un hobby ‘desestresante’.
  7. Si se sale la sabana en la parte de los pies inmediatamente me despierto y no puedo volver a dormirme si no la pongo debajo del colchón.
  8. Puedo escribir sin mirar el teclado a una velocidad que asombra, gracias a Zapata (profe de mecanografía del Cora, que nos daba con una regla si mirábamos el teclado o usábamos el dedo incorrecto para cada tecla, un grande!)
  9. A los 18 años viví durante todo un año en Alaska, USA, con temperaturas extremas de -35º (SI, 35 grados bajo cero, leyeron bien), en un pueblito de 30 mil habitantes con 4 hs de sol en invierno, y 20 en verano. Increíble.
  10. Tengo 4 arpones de titano en el hombro izquierdo, producto de un accidente en la moto de mi hermano mayor, que la mayoría de la gente no sabe como fue en realidad porque nunca conté toda la verdad. Ni lo haré ahora. No insistan. Curiosamente no hacen sonar el detector de los aeropuertos. Explicalo.
  11. Prefiero un asado con amigos a estallarme los oídos en un boliche.
  12. Pase un etapa bastante fea de mi autoestima en la que llegue a considerar el suicidio, algo que sobra decir que nunca concrete.
  13. La experiencia mas cercana a la muerte que tuve fue un 9 de diciembre de 2001 cuando dos ladrones entraron a mi casa (estando yo solo) y encontraron el revolver .22 de mi viejo, el cual me lo pusieron en la cien y gatillaron. No estaba cargado.
  14. Si hubiera podido elegir mi nombre me llamaría Franco. Igualmente prefiero Darío a que se yo.……Adalberto, ponele.
  15. A los 15 años choque por primera vez, nada menos que el 405 de mi viejo. Y aunque nadie lo crea, no fue mi culpa.
  16. La cantidad de pelos que tengo en las piernas no se corresponden ni por asomo con la parte superior de mi cuerpo. Algunos piensan hasta que me depilo, lo cual me causa muchísima gracias teniendo en cuenta que soy tan vago que me afeito la cara una vez por mes cuando mucho.
  17. Quisiera que alguien invente un alma para las computadoras, para que puedan sentir la golpiza que le daría cada vez que aparece un frustrante cartel del tipo “el sistema se ha recuperado de un error grave y se cerrara, ningún cambio se de los últimos 15 días será guardado” AAAAAAAGRGRGGGGGRRRRRR!!!!!!!!!!!!
  18. Por algún motivo que desconozco soy incapaz de mantener el pulso fijo, razón  por la cual decidí a temprana edad que no iba a ser cirujano cardiovascular.
  19. Le tengo tanto asco al cigarrillo y soy tan hincha pelotas que hice que mi novia dejara de fumar después de 12 años de hacerlo (yo solo la torturé por los últimos 2 che!)
  20. Hablo inglés con cierta fluidez y aun así no puedo evitar mirar los putos subtítulos aunque mas no sea para criticar al traductor.
  21. Tengo malísima memoria para acordarme de las cosas que me acaban de decir, y sin embargo puedo recitar la lista de alumnos de mi escuela primaria sin ninguna dificultad, o acordarme el nombre de mi primera ‘novia’ de prejardin.
  22. Tomo muchísima agua durante el día pero tengo la vejiga del tamaño de un maní, razón por la cual voy del 1 cada media hora.
  23. Siempre me gusto saber como funcionan las cosas, y de chico le desarmaba a mis viejos las radios, los relojes, las linternas, las calculadoras y todo lo que cayera en mis manos y tuviera tornillos, pero JAMAS lograba volver a hacerlos funcionar. Cachetadas mas tarde, aprendí a poner de vuelta las piezas en su lugar.
  24. Los canales que mas veo son Warner, Sony, Fox, Discovery, y el History Channel..
  25. Debo ser una de los pocas personas que disfruta la magia y NO quiere saber como se hace el truco.

 

Todos chocamos por primera vez
3 marzo 2009

Tenía 15 años en esa época. La edad en que la relación con los padres transita por el terreno de lo peligroso, con mucho musgo y neblina. Mi viejo hacía muy poco que había comprado el 405. Ya en otras historias conté lo obsesivo que es el Guille con sus autos. Todas las noches los mimaba con su lampazo con kerosene para sacarla la tierrita, ponéle. Justo al lado de la ventana de mi pieza, donde yo respiraba el hedor a combustible y polvo, riquísimo.

 

En fin, decía que tenía 15 años y quería manejar. Ya había aprendido en el 505 de manera que el 405 era pan comido, más corto, mejor posición de manejo, dirección asistida, espejos eléctricos, motoraso, liviano, en fin un lujete. Eran tiempos en que la clase media se podía dar el lujo de tener un auto así, que se yo. Hipotecamos el país  para tener licuadoras. Y bue. Cuestión que una tarde mi mamá tenía que ir a la casa de mi tío, en la otra punta de Córdoba, y mi viejo no la quería llevar porque estaba viendo una de sus ultrarepetidas películas ‘de choros’, que siempre le gustaron. Ví la oportunidad y me abalancé sobre ella como chivo en celo. El Guille podrá haber estado distraído pero no la iba a entregar así de fácil. Decretó que la mejor forma de zanjar esta cuestión era si mi hermano Andrés iba de copiloto, supongo que por el carnet.

 

Casi no me puedo subir al auto de tan ancho que estaba. Jamás había cruzado la ciudad en auto, era un viaje de por lo menos 20 minutos! Creo que cuando sos pendejo, manejar el auto de tu viejo representa lo más cercano a ser grande que se puede conseguir. Y ni hablar de si contaste con la suerte de que en el camino te viera un amigo tuyo, se le caía la boca hasta el piso y uno pasaba con el brazo sobre el marco de la puerta como diciendo ‘qué, por esto te asombrás? Pst… lo hago desde los 3 años, pibe…’

Hice todo bien, fui despacio, puse los cambios justos, guiño al doblar, cinturón de seguridad puesto, mirando por los retrovisores para cambiar de carril, en fin, todo un experto no? Sí, mirá….

19 hs de una tarde de otoño, aproximadamente. Levemente oscuro. Llegando a la casa de mi tío, calle doble mano, venía por mi derecha como corresponde, la casa estaba sobre la mano izquierda, de manera que disminuyo la velocidad, pongo el guiño, miro los retrovisores y empiezo la maniobra. Y entonces un reverendo pelotudo señor inconsciente, se aparece. Así. De la nada. De la noche. Por atrás. En moto. Siambreta 1924.Sin luces. Crash.

El golpe fui limpio, sobre el guardabarro delantero izquierdo. Rebotó y se precipitó contra un árbol de la vereda de enfrente. Matáte. Segundo crash. Me quedé paralizado sin saber que hacer. Inmediatamente mi hermano saltó del asiento del acompañante y me dijo ‘bajáte ya’. Pensamiento rápido el drichi. Yo, menor, sin carnet, en auto nuevo, choque nocturno contra una moto de mierda vieja, tenía absolutamente todo por perder. Nos bajamos del auto de un salto ambos y para mi horror el tipo no venia solo. Tenia una mujer de acompañante. Ambos se levantaron por suerte sin ningun daño serio, la chica solo tenia un rasguño en la frente, producto del golpe contra la vereda.

El Peugeot sí se había dañado. Todo el guardabarro izquierdo había quedado abollado y rayado. También el capot. Yo tenia muchísima bronca encima, porque realmente había hecho todo bien. Tenía ganas de arrancarle la cabeza con los dientes al tipo. Y en eso se acerca ofuscado y lo espeta a mi hermano (por suerte creyendo que manejaba él):

         Como te me vá a cruzá así loco, no vé que vengo sin luces??

 

Si la justicia divina existiera, esta historia debería terminar con un rayo partiéndole la cabeza ahí mismo en ese preciso lugar e instante. O Incrustado contra un colectivo al mejor estilo ‘Destino Final’. Mínimo. Es lo que se merece ante esa frase incoherente, digo yo.

 

Sin embargo eso no pasó. Y para completar el panorama, el señor no tenía carnet, papeles de la moto o seguro, para variar. Nada. No tenía literalmente donde caerse muerto. A llorar al campito.

 

Volver a casa después de eso fue otra historia. Tenía que decirle a mi viejo que le había chocado el 405. Y no iba a ser fácil. Fui pensando todo el camino que decir, como plantear la historia, como retratar lo que en verdad había pasado para demostrar que no tuve la culpa. Todo eso iba pensando y curiosamente el viaje de vuelta se hizo mas corto de lo que me pareció a la ida. Llegamos a casa, me bajé a abrir el portón y lo llamé.

         Pá, vení que te tengo que mostrar una cosa.

         Que pasó?

         Choqué.

         Qué??

         Sí, eso, bah, me chocaron, mirá, acá, una moto vieja sin papeles ni nada me llevó puesto, iba sin luces y cuando…

         Que pasó con la gente que iba en la moto – Me interrumpió.

         Nada, se rasparon un poco pero nada grave.

         Bueno – dijo mi papá.

 

Fin de la charla. Pocas palabras, asi fue siempre mi viejo. Al otro día él tenía que salir y me llamó.

         Sacáme el auto.

         Qué? No, yo no manejo más no quiero que me…

         Sacá el auto te dije! O acaso crees que es la ultima vez que te va a pasar una cosa así? Dale, saca el auto y dejálo estacionado al frente.

 

Con los años me demostró que tuvo razón en que iba a volver a pasar. Una vez con el 405, cuatro años mas tarde, y por tercera vez con mi chevette blanco. Y también una vez más con sus escuetas palabras me había enseñado que del caballo uno sea cae muchas veces, y que simplemente hay que aprender del golpe, volver a subirse y seguir galopando.