De juguetes baratos y demas yerbas

Cuando era chico me divertía principalmente con 3 cosas: la primera era el arbol del patio de casa, una especie de pino del que nunca supe la especie, valga la redundancia. Pero en definitiva era como un pino, alto unos 25 mts. y no se si no me quedo corto. Lo se porque de hecho cuando hace poco mis viejos lo sacaron (antes que éste sacara a la casa del terreno) el primer jardinero que hizo el intento se ve que lo midio a ojo, cobro el anticipo, empezo a laburar, se dio cuenta que se habia equivocado y sus ultimas palabras fueron “ya vuelvo, doña”. Los segundos aventureros que se dieron a la tarea ya eran un equipo bien equipado, y para cuando terminaron con la motosierra, el suelo del patio era un triste cementerio de ramas, troncos, nidos de paloma y otras menudencias similares. En ese árbol pasé incontables tardes con el gordo jugando a que era nuestro “lobo del aire” (que para aquellos de menos de 25 era una serie de televisión muy popular en que la estrella era un helicóptero de la gran siete). Recuerdo que habíamos puesto dos almohadones para simular los asientos, y cada una de las ramitas y ojitas eran botones, palancas, mandos, armas y etc, etc. La “cabina” quedaba como a unos 10 mts. del suelo, subiendo por unos intrincados “corredores” de ramas ásperas y peligrosas. Pero por alguna razón, mi vieja no tenía miedo de que me cayera y me quebrara en 17 partes distintas, se ve que antes se preocupaba menos y se disfrutaba más. La cuestión es que también teníamos dos armas de plástico, para cuando debíamos bajar del chopper a hacer “misiones de reconocimiento”, y por si se cruzaba algún “enemigo” con el que había que trabarse en combate. Con el gordo nos quedábamos hasta que se hacía de noche, momento en el que por falta de iluminación, fingíamos el final de la misión y como rudos soldados nos íbamos a tomar la leche chocolatada con alfajores tatín.

El segundo gran entretenimiento, se trataba de una gran ciudad que ocupaba todo el garage de casa, dibujada en el reverso de planos viejos que mi viejo ya no usaba. Mi hermano mayor, diseñador de autos a tiempo parcial, se habia dibujado unas cuantas manzanas en la que cada uno de los 3 hermanos teniamos una casa de las del cerro, ponéle, y con los autitos de plástico jugábamos a que íbamos y veníamos y hacíamos negocio, que por cierto el que siempre tenía plata era mi hermano del medio que resultó siendo contador, mirá vos. En ese entonces el tenía la concesionaria de autos y nos vendía los autos que nosotros veíamos en un juego de cartas de autos que teníamos, y nos cobraba caro el guacho, aparte de tener una clausula de cambio periódico por la que teníamos que cambiar sí o sí el auto por otro más caro. Para cuando nos cansábamos solo había que enrollar el plano-ciudad y listo. La vieja chocha porque era un entetenimiento seguro y sin suciedad, todo lo opuesto a lo que contaba sobre el árbol-lobo del aire.

Mi tercer gran entretenimiento fué mi bicicleta. Tuve 3. La primera, en la que aprendía a fuerza de golpes a andar era una común rodado 20, que me la trajo el niñito Dios (Sí, lease bien que dije niñito Dios, ni papá Noel ni Santa Clós, ni nada de esas campañas marketineras de gaseosas importadas) era azul brillante con detalles en blanco. Relucía que te dejaba ciego. Muchos años más tarde, por no decir hace poquísimo tiempo, ya grandote boludo me enteré que en realidad el niñito Dios andaba medio corto de guita, se ve que era Argentino en plena época de los inflacionarios años 80; y en vez de traerme una bici Okm se tomó la molestia de reciclar la vieja bicicleta de mi hermano (como cuidaba el medio ambiente la pucha!) y la cepilló, pintó, cambio cubiertas, manivelas, asiento, freno, etc, etc!! que capo! y me trajo una bici totalmente renovada que para mí fue el primer sinónimo de la palabra libertad. Para cuando terminé con esa bicicleta, unos cuantos años y miles de moretones más tarde, de azul brillante le quedaba el recuerdo nomás, el herrumbre se había apoderado ya del 98.2 % de la bici, había perdido los guardabarros, la gomas estaban mas lisas que la cabeza de Ronnie Arias, los ojos de gato ya no estaban, y los frenos había dejado su lugar al clásico sistema de zapatilla-horquilla, que me costó tantas zuelas como sopapos. Ya mi segunda bici fue otra cosa: también heredada pero en “blanco”, ya estaba grandecito para creer en el niñito Dios reciclador. Era una de esas bicis que parecían una moto, con tanque de nafta de plástico, amortiguadores delanteros y traseros, asiento bananero y freno contra-pedal. Esta bici-moto pesaba como una moto y andaba como una bici. Se podía bajar del cordón sin problemas gracias a la suspensión y para agarrar velocidad te hacía falta los cuadriceps de Roberto Carlos. Una vuelta nos subimos 6 amigos y empezamos a dar vueltas, esto es tan cierto que le pueden preguntar a cualquier perro del barrio. Lo mejor de esta bici era saltar los montículos de tierra que hubo en mi barrio durante mucho tiempo mientras se contruyeron las cloacas. Y lo más gracioso le pasó una vez a mi hermano que haciendo gala de buen conductor se lanzó a toda carrera a saltar la zanja de la cloaca y cuando la rueda delantera se despego del suelo, la suspensión se desprendió de la horquilla y allá fue con rueda y todo, para la sorpresa de mi hermano que terminó clavándose de guampa en la lomada de tierra, y frenando al fondo de la zanja tapado en tierra y la bici encima de la espalda. Y para rematar se tuvo que bancar el zamarreo de mi vieja que lejos de preocuparse por su salud, lo trajo a los gritos de la oreja por haberse ensuciado un buzo blanco recién lavado!

Así fue como tanto solo, con mis hermanos o con mi mejor amigo, pasé todas las tardes de mi niñez con algo para hacer, sin hacerle gastar mucho a mis viejos, pero con tantos pero tantos recuerdos que no alcanza este blog para contar.

15 comentarios

  1. Que lindos recuerdos.!! Yo viví siempre en depto, asi que la expereincia de trepar arboles, te la debo. Mi primera (y única bici…) también la heredé, ésta vez de mis primos. Con mi hernama jugabamos todo el dia, con cualqueir cosa que encontrabamos, hasta nos inventábamos los juegos. Creo que el “juguete” las lindo que teniamos era nuestra imagianción…
    Muy linto post, como siempre.
    Feliz 2008 desde Tucumán.-
    BEsos.-

  2. Emi: tabien como siempre es un gusto que pases por acá a pesar de mi demorada actualización, pero despues de todo el lema de este blog es el mismo que el de una revista de chicos de la calle que hay acá en cba.: “aparece cuando sale”. Y volviendo al tema del post que lindo que era imaginarnos muchas de las cosas que no podiamos tener! Saludos desde acá y espero el calor te trate mejor que a nosotros.

  3. “esto es tan cierto que le pueden preguntar a cualquier perro del barrio”.

    Jajajaja…qué detalle.

  4. Lamentablemente hace rato que Papa Noel le gano por nocaut al Niño Dios. Este por lo menos era mas autóctono.
    En el rubro locomoción, yo comencé con el triciclo, luego cochecito a pedales, bicicleta y karting sucesivamente.Este ultimo, armado con un pedazo de madera, cuatro rulemanes usados y la soga que atabamos a la bici para agarrar velocidad. Era un peladero de codos.
    Saludos.

  5. Que grande!! que recuerdos, como siempre un maestro para las descripciones. Yo soy “el hermano del medio”, el contador y puedo asegurarles que todo lo que esta alli relatado es cierto, tan cierto como que los tres crecimos felices jugando con los mismos juguetes.
    Aguante la imaginacion! que es mucho mejor que cualquier XBox.
    PD: falto lo de los partidos de futbol de botones, pero eso te lo dejo para otro post.

  6. Que lindo!!! A mi tambien me trajo muchos recuerdos…a veces pienso…que lindo seria volver a encontrarme con mis primos y mis hermanas arriba del arbol…seguramente no hablariamos de las mismas cosas, nos resultaria incomodo y hasta peligroso…por que sera que al crecer perdimos esa imaginacion sin limites que nos transmitia una inigualable sensacion de “yo todo lo puedo”??
    Buenisimo el post!!!
    (Una agencia de autos que obligue a sus clientes a renovarse todos los años…habria que pensarlo, ehh…)

  7. Vero: verdad que será confirmada cuando se invente la máquina para descifrar ladridos.

    Tapi: el karting de rulemanes! infaltable… con mi amigo Diego habíamos construido uno que hasta tenía sponsor: “Malboro” (así sin la ‘R’ porque no sabíamos como se escrbía) y nos hemos pelado codos rodillas, palmas y hasta hemos atropellado tres o cuatro cucarachas tambien.

    Andres: garca! entonces te acordas como nos choreabas con lo de los autos importados!! jajajajaj los botones….que capo, si, da para otro post.

    Adri: viste como tu señor esposo tenia ideas brillantes de chico nomas?? jaja

  8. yo soy la madre zamarreadora que reto al mayor por ensuciarse el buzo blanco, lo que no saben ES QUE LO HICE PORQUE PRIMERO ME CERCIORE DE QUE CAMINABA SIN PROBLEMAS,JA,JA.
    Hacia mucho que no me reia tanto, gracias hijo por estos recuerdos, te digo que el arbol es una “Groevillea robusta” y que ahora en Miramar esta creciendo una nueva, claro que no te podras trepar hasta que crezca fuerte como aquella.
    Lo del niñito Dios y la bici esta genial, nosotros tambien te la entregamos como nueva, hasta lo creimos en serio, por el trabajo que nos dio llevarla de un lugar a otro hasta que estuvo lista.
    Buenisimo, felicitaciones y me alegra que conserves tantos buenos recuerdos de tu infancia.

  9. Que buenos recuerdos!!!!!!!!, me hiciste acordar de mi infancia(no hace mucho jajajaj), pero yo era medio suicida ya que jugabamos a quien doblaba antes perdia ,consistia en enfrentar la bicis a distancia y andar hasta que alguno doblaba y perdia, lo que me costo varias rodillas ,codos y demas moretones , la otra diversion consistia en jugar al basquet obvio todos eran varones y yo, pero era tan pava que me ponian abajo del aro y casi siempre la pelota daba en mi nariz ya que no bajaba la cabeza jajajaja,y nunca me voy a olvidar de los mini partidos de futbol compartidos con mis primitos en lo de la abuela en la calle cerca del Cerutti, en el jardin de la casa de poeta lugones o ya mas lejos saltar en un colchon en el patio de mi casa con ustedes.
    Gracias , por todo esto vivido juntos y los quiero un monton

  10. Muy buena onda… ahora no solo voy a leer a playo en esto de los blogs…

    Saludos!

  11. No puedo parar de sorprenderme de todas las cosas que salen de esa personita que ademas de hacer que todo parezca mas real, lo llena de emocion de tal manera que se me pone la piel de gallina y se llenan los ojos de lagrimas cuando comparto virtualmente esos momentos con vos…
    La verdad es que es hermoso poder compartir todas estas cosas tan importantes como memorables de vos!!!!!Gracias!!!

  12. Querido pendex, muy bueno lo que escribis, realmente espero que alguna vez puedas vivir de esto porque sos muy bueno en relatar historias de vida, (asi de paso no tenes que pasar mas por lo que contas en el post anterior… jaja), bueno hace mucho que no entraba por aca porque no sabia si lo seguias actualizando, me encanto leer todo esto y me rei un monton con estos recuerdos, te falto contar que tu bicicleta se incrusto en mi rodilla y asi ligue mis primeros “puntos”, que en ese momento a mi me parecio que era mas peligroso que un transplante de corazon jaja.
    realmente hay muchos mas recuerdos …. vacaciones, “la agustina”, y los cumpleaños con las tortas decoradas por la Ma. siempre algo distinto.. una genia. Bueno un abrazo, segui asi. saludos desde aca.

  13. Darío, me encantó leer tus recuerdos de infancia. Yo jugaba con mis dos hermanos de una manera tan mágica que sin movernos de nuestra terraza llegamos a viajar por todo el mundo. Leíamos por entonces a Emilio Salgari, y después la casa toda era una jungla atemorizante donde los thugs podían asesinarnos en silencio. O leíamos Verne y estábamos de pronto a miles de metros bajo la superficie del mar.
    Nuestro mejor juguete era sin duda como el de ustedes la imaginación.
    Me encantó leer tu post. Un abrazo Graciela

  14. Una vez mas agradezco a todos los que brindaron su tiempo para la lectura y/o coment-ura del post-ura. Ja!

  15. […] pensando que aún conservada mis rueditas plásticas blancas negras a ambos lados de mi primer bicicleta. Tengo no más de seis años según recuerdo, edad suficientemente importante para dar el […]

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