Mas nervios que el osobuco

Hoy fue otro día así. Por esta situación he pasado ya tantas veces, que me es imposible contarlas. Y tal como aquella primera vez, todos son nervios. Alquien me dijo alguna vez que sólo sería la primera vez, que las otras ya no iba a sentirme así. Que con el paso del tiempo uno se iría acostumbrando a la situación y que el cosquilleo eventualmente desaparecería. Pero no lo fue. Nunca lo fue.

Recuerdo como si fuera ayer, esa tarde hace muchos años atrás en que me enfrenté con una de ellas por pimera vez. No hay sufienciente preparación para un momento como este. Mis amigos me habían aconsejado relajarme y aparentar tranquilidad. Yo, sin embargo, transpiraba. Lógico, era MI primera vez, no la de ella, eso se notaba a la legua. Era mayor que yo pero conservaba sus formas. Me acerqué despacio, casi como pidiendo perdón cuando escuché me llamó por mi nombre. Lentamente alcé mis manos sudorosas tratando de secarlas con mis propias ropas para que no se resbalara lo que ella me entregaba. Despacio, nos mirábamos, sin hablarnos pero sabiendo lo que pensaba el otro casi tan claro como si fuera un titular de un diario. Se notaba que ella lo disfrutaba, y sin embargo yo no podía sentir lo mismo.

Por gracia del destino a medida que avanzábamos me fui relajando y ella parecio notarlo, porque cambió su tono de voz y su expresión. Me guiaba, me ayudaba en lo que podía y sentía como me tomaba con sus manos cuando yo desviaba el camino. La intensidad fue subiendo de a poco a medida que pasaba el tiempo, el calor aumentaba en la habitación ventilada por un viejo y mugroso ventilador que había perdido su capacidad refrigerante años atrás. Pero a ella no le importaba, se podia  notar que había estado en lugares aún peores, que este era uno más que ni siquiera iba a recordar, que el momento era una rutina a la que no habia elegido someterse. Todo lo que yo podia hacer era reivindicar su trato para conmigo a lo largo de los ultimos meses, haciendole sentir que habia valido la pena aunque mas no fuera el esfuerzo, porque el dinero como ya todos sabian nunca habia sido suficiente.

Ya un cuarto de hora despues de comenzar, cuando el sudor corría vigorosamente por nuestros mejillas, brazos y piernas, la vi arquearse sobre su espalda cuando susurré algo indebido. La vi mirarme casi con furia, que adivinaría que ella desataba con casi todos quienes hubieran de ocupar mi lugar en algun momento. La vi desafiarme con una sonrisa burlona, como haciendome entender quien estaba a cargo de la situacion. El gozo era de ella por completo y yo simplemente era su juguete. Tal vez le contaría o no mas tarde esto a sus amigas. De su dominación, de su castigo para conmigo, de como era capaz de desalentar aun a la más preparada de sus víctimas. Y entonces sucedió. Cuando ya todo parecía encaminado la escuché. Elevó su grito desahogándose en todo su explendor. La ira irrefrenable de la conquista, del poder y de la gloria. Había terminado conmigo, me había usado y destrozado para su propio gozo. Había experimentado una vez más el placer de dominar otro hombre. Había hecho harto honor a su reputación. Y yo era otro número mas en su lista.

Era la primera vez que me bochaban en un examen de la facultad.

7 comentarios

  1. Y si la verdad es que las humillaciones por las que mas de uno tuvo que pasar en la facultad, son esos malos tragos de los que pocas veces podes salir ileso, son esos momentos los que te hacen replantearte si realmente ese es tu lugar.Si eso por lo que tanto sufris relamente vale la pena, pero seguis no se si con las mismas o menos pilas pero seguis sufriendo, peleandola para demostrarte a vos mismo que podes. Y si , asi es la vida no todo color de rosa, pero rescato que lo mas importante es dejar todo por aquello que soñas, SIN DEJAR QUE NADA NI NADIE EMPAÑE TUS OBJETIVOS!!!!!!!!

  2. Impecable relato. Una inconfundible analogía, fresca y divertida.
    El bochazo, sólo una anécdota. Lo que cuenta es la determinación. Si no nos caemos, difícilmente aprendamos a valorar el esfuerzo.

  3. Rizzi: aqui me hago eco de un frase muy popular “aquello que no te mata te hace mas fuerte” y los sinsabores por los que atravesamos en esa epoca de la vida nos preparan a la larga para enfrentarnos con un mundo que de por sí no es rosa, tal como lo mencionás!

    Camilo:me alegro que te haya gustado. Como vos decís lo importante es no bajar los brazos, porque el final el gustito dulce de la victoria es lo que nos queda.

  4. Tenes suerte que esa primera vez te toco con un “ella” y no en “el” como a mi. De todos modos a lo largo de los años, la mayoría de las veces fue bueno y terminabamos juntos.

  5. Tapi: gracias por tu participacion pero creo que no entendiste la analogía. Mi relato hace referencia a un examen de la facultad en que me fue mal, y “ella” es una de mis tantas profesoras.
    Igualmente todas las ideas e interpretaciones son bienvenidas!

  6. Darío: Entendi perfectamente lo que querias decir. Yo me refería a que “mi primera vez fue con un profesor” y que siempre termine bien los exámenes. Te podría decir que termine “virgen”
    Muy buenos tus escritos. Lee mi “Capitalismo salvaje y explotación” que es algo parecido a esto.

  7. Tapi: te pido disculpas, soy yo el que malinterpreté tu comentario. Tuviste suerte de haber salido airoso en todos tus examenes, porque realmente no sabes lo mal que te hace sentir cuando te va mal a costa de un profesor malnacido.
    Por suerte la semana pasada me recibí asi que he dejado de renegar con estas situaciones! Gracias de nuevo por participar.

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