La felicidad esta en cualquier parte

En el noreste de la provincia de Córdoba, Argentina, está la laguna Marchiquita. Sobre su costa sur se encuentra la unica poblacion ribereña de toda la laguna, con una poblacion fija fuera de temporada de menos de 2000 habitantes, la ciudad de Miramar. Y en esa ciudad vive un pibe llamado Felipe. Felipe es chico normal, pero no tiene Nintendo, ni Playstation, no calza Nike ni adidas, no viste Ckeekys ni Kosiuko kids, no come en McDonald´s ni se divierte en el parque de la costa. Felipe juega solo, su juguete consiste en un botella de plastico cortada a la mitad, con la parte superior insertada dentro de la inferior con el pico hacia adentro, en una suerte de trampa para pescar. Dentro de ella coloca un trozo de pan, 3 o 4 piedras que le sirven de contrapeso para que la botella se hunda y un piolín atado a un orificio en el borde.

Ante la pregunta obligada, Felipe te responderá que eso es para pescar mojarras, que el metodo se lo enseño su padre, que pesca alrededor de 10 mojarritas en menos de media hora (esto atestiguado por mis propios ojos) y que podria pasarse toda la tarde haciéndolo. No tiene el menor reparo en charlar con cualquier desconocido sobre su forma de divertirse, ni sobre porque está solo con tan corta edad a la vera de una laguna inmensa, profunda y tapada de escombros. Al parecer Felipe desconoce lo que es un secuestro, no tiene miedo a los extraños ni se asusta mayormente por ensuciarse su raída vestimenta. La noche para él significa la oportunidad de seguir jugando, con la salvedad de tener que abrigarse un poco mas.

Si a Felipe se le pregunta si es feliz, se le dibujara una sonrisa gigante en su cara y contestará que sí, y si le pregunta cual sería la felicidad máxima nos contestará que una leche chocolata con 2 alfajores triples. No pedirá un videojuego, una mountainbike, un cuatriciclo, un tv lcd, ni una computadora, tampoco un par de zapatillas de $300 ni un telefono celular con camara, mp4, manos libres, ringtones polifonicos, acceso web, bluetooth, infrarojo, freidora y videograbaadora con 4 cabezales; cosas ‘tan’ indispensables como vacías para los chicos de hoy. Y para mas de un adulto tambien.

La felicidad está en cualquier parte, y ahora que lo pienso, Felipe en realidad no es chico normal, es un chico feliz.

11 comentarios

  1. Yo era una niña Felipe cuando era chica.

    En realidad la mayoría éramos Felipes en esa época. Estaba bueno. Si pudiera elegir algo estúpido e imposible, elegiría volver a mis épocas de Felipe.

    (la palabra Felipe empieza a sonar demasiado rara. Me voy a dormir).

  2. Coincido con vos Vero en que la mayoria hemos sido niños Felipe. La mayor parte de mi diversion ifantil, consistia en jugar en el arbol de mi casa pretendiendo que era un helicoptero de guerra en misiones por el mundo…..
    Y fui feliz. Pero en esa epoca era normal serlo. Gracias por tu aporte.

  3. Yo entre las lineas descubri, que habia abandonado a mi niña, aquella que deje hace un tiempo, la que era feliz con cualquier cosa, que mal!!!, es muy duro darse cuenta que para al crecer perdemos lo mas lindo que nos da la vida y que es la Inocencia de pensar “cuando sea grande… voy a ser… voy a tener una casa… me voy a casar con un vestido…Que lindo eh!!!Yo creo que por aho esta bueno reirse de uno mismo pensando en lo que me gustaria ser!!!

  4. Rizi no podrias haberlo descripto mejor. Pero lo lindo es darse cuenta que nunca es tarde para dejar que nuestro Felipe interno se despierte y nos permita disfrutar de lo cotidiano, de las cosas simples, de los detalles. Gracias por participar.

  5. Si a “Felipe” lo reemplazo por “Camilo” se me pianta un lagrimón. Aún recuerdo los juegos de mi niñez. Lejos de los productos impresindibles de hoy.
    El árbol de ciruelas, convertido en la nave “Enterprise” de Viaje a las Estrellas, un flash.
    Las tardes enteras ordenando fichas de dominó para luego dejarlas caer en un espectáculo familiar.
    Los juegos basados única y absolutamente en la imaginación. En instantes pasábamos de ser vaqueros a caballo, para convertirnos en Tiburón, Delfín y Mojarrita.
    Hoy las cosas han cambiado y no hay más remedio que cambiar. De evolucionar.
    Lo que no debemos olvidarnos del verdadero atractivo de esos juegos de antaño:
    El uso de la imaginación.
    Si logramos continuar haciendo uso de tan noble herramienta y enseñamos a nuestros hijos a hacerlo, sea con la herramienta que sea, la escencia nunca se perderá.
    Puede ser un software didáctico o un barrilete. Un buen libro o un ebook.
    Lo que no debemos olvidar es que SIEMPRE será nuestra elección (y responsabilidad) aquello que elijamos transmitir.
    Puede ser cultura o simple estupidez.
    Será nuestra elección.

  6. Camilo te felicito por haber descripto de la forma en que todo se puede adaptar a los cambios, que no es necesario añorar el pasado, sino simplemente ver la forma de aplicarlo en el hoy.
    La imaginacion es un regalo, y hay que explotarlo para que no se atrofie. Gracias por tu comentario.

  7. Va un Bonus:
    Joan Manuel Serrat – Barquito de papel

    Barquito de papel,
    sin nombre, sin patrón
    y sin bandera,
    navegando sin timón
    donde la corriente quiera.

    Aventurero audaz,
    jinete de papel
    cuadriculado,
    que mi mano sin pasado
    sentó a lomos de un canal.

    Cuando el canal era un río,
    cuando el estanque era el mar,
    y navegar
    era jugar con el viento,
    era una sonrisa a tiempo,
    fugándose feliz
    de país en país,
    entre la escuela y mi casa,
    después el tiempo pasa
    y te olvidas de aquel
    barquito de papel.

    Barquito de papel,
    en qué extraño arenal
    han varado
    tu sonrisa y mi pasado,
    vestidos de colegial.

    Cuando el canal era un río,
    cuando el estanque era el mar,
    y navegar
    era jugar con el viento,
    era una sonrisa a tiempo.

  8. termino el mate que poesia de un grande! para los que no llegamos a ese nivel nos conformamos con tener un blog y decirlo a nuestra manera, ja!
    Gracias por el aporte.

  9. Que buen texto, yo no tengo tanta edad como la mayoría, pero te aseguro que pasábamos más horas en nuestra infancia cortando cañas para hacernos una casita que jugando al family.

    La edad tiene mucho que ver y dsp con la edad viene el dinero, el problema del dinero! y ahi ya nos empezamos a olvidar de la simple felicidad…

  10. Emiliano, bienvenido al espacio! La edad no es tan relevante a veces aunque coincido con vos en que necesariamente te lleva a la asuncion de responsabilidades, de la autosuficiencia, del vil metal y su dependencia, y como vos muy bien lo planteas nos empezamos a olvidar de la simple felicidad, la que encontrabas embarrandote en el baldio de tu barrio. Gracias por participar.

  11. Chechilia: lo lamento pero borre tu comentario, y no por el hecho de que no estes de acuerdo con el post, sino por tus reiteradas faltas de respeto hacia el resto de los lectores. Ese bocavulario no permito que sea usado en mi sitio. Y como dije en el primer post, sino te gusta, no sos vos, soy yo.

    Podes disentir pero de manera educada. Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: